30 de agosto de 2020 – Historias

Se abre una historia
que no parecer tener comienzo
ni un fin,
que se enreda y desenreda sola,
para, al fin y al cabo,
quedar siempre de la misma manera
—eso se piensa—
o puede que no.

Son cosas de abrir las historias
que ya caminaban solas.

26 de septiembre de 2020 – Hijos

El tiempo pasa, pasea,
se mece por los miembros de mi cuerpo
y yo no sé qué es, pero no lo siento.
Miro las caras de la infancia,
no la mía, sino la de mis hijos
y los sigo viendo tal cual eran,
tal cual eran, es la verdad,
con la mirada trascendiendo
un vasto universo.
Esa mirada, que ya pasó,
está todavía ahí,
de alguna manera me sigue,
y es la estela de mi propia vida.


Ellos

Mis hijos son grandes;
son globos que arrastran las cuerdas
buscando donde anclarse.

Mis hijos son enormes zepelines;
son elefantes solitarios
persiguiendo su propia manada.
Son criaturas volátiles, ingrávidas ardillas que
se escurren por los troncos de sus sueños
agitados y mudables.

Mis hijos son aves de invierno que
migran al polo norte
para después echar de menos
el calor de la niebla sureña.
Mis hijos son polluelos del águila
que anida en la roca caliza
y confunden la avidez con las ganas de volar.

Son mis hijos y yo los miro,
como el agua mira la playa.